esen

Además de sus paisajes y volcanes, el departamento es rico en gastronomía y fauna. También, conserva siglos de historia. Aquí, seis destinos recomendados por la Gobernación del departamento.

tolima una joya que se abre al mundo
 A cinco minutos de Ibagué, se encuentra uno de los destinos turísticos más emblemáticos del Tolima: el cañón del Combeima. Foto: Juan Carlos Escobar

Zona de los nevados

1. El gran cañón

A tan solo cinco minutos de Ibagué, en la zona rural del municipio, está localizado el cañón del Combeima, una de las rutas que llevan al Parque Nacional de los Nevados y uno de los destinos turísticos más emblemáticos del Tolima. En el mes de abril se presenta un llamativo fenómeno natural: las águilas cuaresmeras provenientes de Canadá vuelan por encima del cañón. Quienes lo han visto, aseguran que se debe incluir en el listado de espectáculos por presenciar, antes de morir.

Pero el cañón está lleno de experiencias únicas para los turistas. Sus paisajes, gastronomía ancestral tolimense y su fauna y flora –entre ellas el loro orejiamarillo y las orquídeas– son únicas. Para recorrerlo, hay que alquilar un vehículo de tracción 4X4 y conducir, con la fiel compañía del río Combeima. En el viaje se encontrará con cascadas como la Pico de Oro, La Plata y otras emergentes que se forman en época de lluvias.

Hay más formas de recorrer el cañón. Si lo que disfruta es hacer ciclomontañismo, no dude en encontrarse con los ciclistas que salen a recorrer el Combeima a las seis de la mañana, o al atardecer. Otro plan son las caminatas ecológicas por senderos, cabalgatas y deportes extremos como canyoning, una combinación de trekking, rapel y escaladas. Además, hay más de 11 opciones de hospedaje para todos los gustos, que van desde alojamientos de lujo hasta camping.

2. Más cerca de las estrellas

Palomar es el sector turístico del municipio de Anzóategui y otra de las entradas al Parque Nacional de los Nevados. Se encuentra a 2.500 metros sobre el nivel del mar y queda a tan solo dos horas y media de Ibagué. Es un lugar lleno de valles y laderas donde se observan cóndores, águilas, osos de anteojos, venados, erizos y armadillos.

Una de sus paradas obligatorias es el cerro de Guambeima, una imponente montaña a 3.800 metros sobre el nivel del mar. Es una zona de camping y de avistamiento de estrellas y planetas, en especial cuando no hay luna llena.

Guambeima no es solo un mirador único de la galaxia; también, del Parque Nacional de los Nevados: ofrece una panorámica única de los nevados del Tolima, del Santa Isabel y del Ruiz. En este lugar, que hace sentir a las personas más cerca de las estrellas, no hay hoteles, así que quienes lo visitan son, en su mayoría, amantes del turismo de montaña.

Palomar es rico en lagunas. Entre ellas están Las Mellizas, dos cuerpos de agua a 3.700 metros sobre el nivel del mar que se unen por un puente natural y donde es común ver patos silvestres y truchas arcoíris; la Bomboná, que es la laguna más grande de todo el Parque Natural de los Nevados; los Micos; y, la del Corazón.

Durante el recorrido, a medida que se dejan las lagunas atrás, empieza una caminata entre miles de frailejones y valles antes de llegar al termal del cañón. Desde ahí, los turistas se relajan mientras observan el nevado del Tolima.

3. Termales de colores

Al norte del Tolima, cerca del nevado del Ruiz, está el municipio de Murillo. Llegar es fácil. Solo hay que alquilar un carro y conducir dos horas desde Ibagué. Sus casas verdes, azules y naranjas, y la posibilidad de ver el nevado del Ruiz desde cualquier rincón del municipio, son su gran atractivo.

Y hay más. Durante las caminatas ecológicas, los visitantes pueden disfrutar de las cascadas El Silencio y La Estrella; de amplios cultivos de palma de cera y yuca; y, de tres tipos de hábitats: bosque, páramo y humedales.

 

Más arriba, a 14 kilómetros de la cabecera municipal, entre frailejones de más de 200 años, se encuentra la vereda La Cabaña. Ahí están los termales Cannan, los únicos multicolores que existen en el país. Los tonos del agua –que parece transparente porque es posible ver el fondo– pasan por el azul, el verde, amarillo e incluso el morado. Aquí, en Murillo, termina el recorrido por la zona de los volcanes del Tolima.

4. El mar interior de Colombia

A la margen derecha del río Magdalena, en el departamento del Tolima y a dos horas de Ibagué, está localizada una gigante represa de 90 metros de profundidad. Son 4.200 metros navegables de aguas tranquilas para realizar deportes náuticos. Se llama Prado, pero algunos la conocen como el mar interior de Colombia y es el sitio ideal para disfrutar de la gastronomía local, en especial de la mojarra negra.

Este lugar tiene enormes deformaciones rocosas: la cueva del Mohán, el cañón de los Enamorados y las islas del Sol, de Cuba y de Morgan. Además están los laberintos de Yucupí, donde los turistas pasan en lanchas por unas entradas estrechas en medio de piedras pobladas de árboles y de vegetación.

La cascada del Amor es otra de las paradas obligadas. Es una caída de agua de unos 40 metros de altura con un lecho rocoso que simula unas ruinas precolombinas. Pero si usted es de los que disfruta acampar, la laguna Encantada, donde es común ver a la gente escalar, es el lugar perfecto para hacerlo.

Ahora, a la Colonia

5. La ciudad de los puentes

Así se le conoce al municipio de Honda, por tener más de 40 construcciones de este tipo que atraviesan los ríos Magdalena, Guarinó y Gualí. La calle de Las Trampas es una de las más concurridas de la ciudad por su estilo colonial, caminos llenos de piedra y grandes casas de colores con balcones donde habitaron virreyes españoles.

Es un pueblo patrimonio que alberga el Museo del río Magdalena, un lugar que resalta la cultura en torno a esta fuente hídrica y a su gente (pescadores, marineros, mineros, tripulaciones y capitanes). Además, narra la historia de la navegación y detalla cómo funcionaba el comercio en el río.

Otro atractivo turístico de Honda es la casa museo Alfonso López Pumarejo, en la que vivió el expresidente en su juventud, antes de dirigirse a Santafé de Bogotá y, posteriormente, a Europa. Si visita Honda, no olvide pasar por la Catedral Nuestra Señora del Rosario, una joya arquitectónica colonial construida en el siglo XVII, y por la colorida plaza de mercado.

6. Más de 475 años de historia

El municipio de Mariquita respira cultura e historia. Su Obelisco, una construcción creada para conmemorar los 100 años del municipio como estado independiente (1815) se construyó con algunas piedras de la casa de Gonzalo Jiménez de Quesada.

Otra joya es el santuario de La Ermita, una edificación barroca que se remonta al siglo XVI. En su interior sobresale una imagen de Cristo crucificado. Hasta aquí llegan cientos de cristianos y católicos, especialmente durante la Semana Santa.

Otro lugar que sorprende es el Jardín Botánico, aquí plantó sus primeros semilleros José Celestino Mutis. Junto con sus árboles y flores, las leyendas cautivan a los visitantes. Se dice, por ejemplo, que de uno de sus árboles salió la madera para fabricar la cruz en la que moriría Jesús. Lo curioso, es que cada vez que se parte una rama, en el tallo se observa la forma de una cruz.

Para completar el recorrido hay que pasar por la Casa de los Pintores y la del sabio José Celestino Mutis. No deje de bañarse en las cataratas de Medina.

 

Fuente: Semana

¿Aún no tiene una cuenta? ¡Regístrate ahora!

Iniciar sesión en su cuenta